El pasado 8 de noviembre puso el broche de oro a las I Jornadas de Otoño de Japón el maestro de Bonsais Massimo Bandera. Uno de los más reconocidos didactas del trabajo con Bonsais , Massimo deleitó a las más de cien personas que se congregaron en las instalaciones de Reserva del Higuerón Sport Club para comprobar in situ como hacía maravillas con un pino.
La división clásica del Arte en Occidente entre Artes Mayores, Menores y Aplicadas, y la ubicación de la jardinería y todo lo que le rodea dentro de éstas últimas, hace que inconscientemente veamos más al bonsái como un conjunto de técnicas, y a lo sumo, como algo artesanal, que como un arte en toda regla.
No es difícil, viendo las innumerables publicaciones occidentales sobre bonsái, que los artículos sobre técnicas (de cultivo, formación y mantenimientos) representan prácticamente la totalidad de los textos. Se pueden encontrar algunos documentos sobre historia del bonsái, junto a eventos y biografías y es prácticamente inexistente lo referido al bonsái como expresión artística.
Todo buen aficionado sabe que en cualquier definición de bonsái aparece, como encuadre, que se trata de un arte oriental. Prácticamente nadie pone en tela de juicio esta afirmación, pero el problema antes mencionado se presenta en el momento en que, de la simple definición, como hemos dicho, claramente aceptada, se intenta profundizar en su significado y hacer un esfuerzo para conocer el bonsai como expresión artística.
Para el evento el maestro contó con la colaboración de la “Fuji Kyookai Bonsais” que le asistieron y ayudaron tanto en los preparativos como en la realización de la obra, así como con los organizadores del evento la asociación cultural “Hi no Hikari”.




